Juana I de Castilla. Fuente: Biografías y vidas
Juana I de Castilla. Fuente: Biografías y vidas
Juana I de Castilla
, conocida como Juana la Loca. Nació en Toledo en 1479 y murió en Tordesillas (Valladolid) en 1555 a los 75 años de edad.
Fue reina de Castilla de1504 a 1555 si bien desde 1506 no ejerció ningún poder efectivo y a partir de 1509 vivió confinada en Tordesillas primero por orden de su padre Fernando el Católico y después por orden de su hijo el emperador Carlos I, debido a su enfermedad mental.
Según la tradición, enloqueció de amor y celos hacia su marido y esta pasión que continuó incluso una vez fallecido éste, ha llevado a muchos autores a escribir sobre ella y a cineastas a realizar películas con su personaje. Para la mayoría de los españoles, la historia de Juana la Loca es una huella viva en nuestra historia.
Familia
Juana era hija de los Reyes Católicos ( Fernando e Isabel). Tuvo cuatro hermanos Juan e Isabel mayores que ella y María y Catalina menores que ella.Sus padres amañaron un matrimonio de conveniencia para que se casase en 1496, cuando solo tenía 16 años, con Felipe el Hermoso, archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante, Limburgo y Luxemburgo, primogénito, y por tanto heredero de Maximiliano de Austria y de María de Borgoña, para así fortalecer la política internacional de su padre.En 1498, en la ciudad de Lovaina (Bélgica) nació su primogénita, Leonor, de su segundo embarazo, nació Carlos en 1500 que más tarde sería coronado Emperador como Carlos I de España y V de Alemania, al año siguiente, en 1501, en Bruselas, nació la tercera hija, llamada Isabel, en 1503, en la ciudad de Alcalá de Henares (Madrid), dio a luz a su cuarto hijo, al que se llamó Fernando, en 1505 dio a luz en Bruselas a su quinto hijo, una niña llamada María, y en la ciudad de Torquemada (Palencia), en 1507, dio a luz a su sexto hijo y póstumo de su marido, una niña bautizada con el nombre de Catalina.Sus seis hijos se sentaron, en los tronos más encumbrados: los dos varones ostentarían la dignidad imperial, además de los reinos hispánicos y austriaco con sus anejos; las hijas fueron reinas consortes de Portugal, Hungría, Dinamarca y Francia.
Formación
Desde pequeña, recibió una esmerada educación propia de una infanta, de la mano de Beatriz Galindo (la latina), que había sido también la maestra de su madre. Le enseñó latín y francés, así como el manejo de varios instrumentos de música; además estudió religión, urbanidad, buenas maneras y manejo propios de la corte, sin desestimar el entrenamiento como amazona y el conocimiento de lenguas romances propias de la península Ibérica.
Títulos nobiliarios
Fue primero infanta de Castilla y Aragón, luego archiduquesa de Austria, duquesa de Borgoña y Brabante y condesa de Flandes. Finalmente, reina propietaria de Castilla, de León, de las Indias Occidentales y de otros reinos de España, tuvo otros títulos como condesa de Barcelona y señora de Vizcaya, títulos heredados tras la muerte de sus padres, se convirtió en la primera reina (junto con su hijo Carlos I) de las coronas que conformaron la actual España, unió estas definitivamente.
Encuentro con su esposo
Con apenas 16 años, en agosto de 1496, embarcó rumbo a Flandes para ser esposada con un príncipe borgoñón al que hemos conocido en nuestra historia como Felipe el Hermoso. No se organizó fiesta ni despedida alguna y como España estaba en guerra con Francia el viaje se realizó por mar.La expedición partió de Laredo (Cantabria) y fue despedida allí por su madre y sus hermanos, al mando de la expredición iba el capitán Juan Pérez junto con 19 buques. En total, una tripulación de 3.500 hombres. La travesía tuvo algunos contratiempos y el barco que llevaba su ajuar se hundió debido a un temporal.Juana, por fin llegó a las tierras del norte, no fue recibida por su prometido. Ello se debía a la oposición de los consejeros francófilos de Felipe a las alianzas de matrimonio pactadas por su padre el Emperador.El ambiente de la corte con el que se encontró Juana era radicalmente opuesto al que ella vivió en su Castilla natal. Por un lado, la sobria, religiosa y familiar corte castellana contrastaba con la desinhibida y muy individualista corte borgoñona-flamenca muy festiva y opulenta gracias al comercio de tejidos que sus mercados dominaban desde hacia un siglo y medio.Aunque los futuros esposos no se conocían, se enamoraron locamente al verse. No obstante, Felipe pronto perdió el interés en la relación, lo cual hizo nacer en Juana unos celos patológicos.
Reina de Castilla
La muerte prematura de sus hermanos mayores y de un sobrino, convirtieron a Juana en 1500 heredera de las Coronas de Castilla y Aragón, siendo coronada junto a su esposo por las cortes castellanas en la catedral de Toledo el 22 de mayo de 1502.Cuando en 1503 su marido, Felipe, se marchó a Flandes a resolver unos asuntos, se agravó su estado mental. Decidió entonces partir a Castilla junto a sus padres, especialmente por petición de su madre. En Bruselas se quedaron sus tres hijos mayores.Cuando en 1504 falleció la reina Isabel, se planteó el problema de la sucesión en Castilla. Según el historiador Gustav Bergenroth, su madre desheredó a Juana en su testamento por su estado mental y sus actitudes contra la religión que rozaban el ateísmo. Sin embargo su padre Fernando la proclamó reina de Castilla y siguió él mismo gobernando el reino.Pero el marido de Juana, el archiduque Felipe no estaba por la labor de renunciar al poder y en la concordia de Salamanca (1505) se acordó el gobierno conjunto de Felipe, Fernando el Católico y la propia Juana pero Juana resolvió retirarse temporalmente a la corte de Bruselas.A la llegada del matrimonio de los Países Bajos, se manifestaron las malas relaciones entre el yerno y el suegro de modo que por la concordia de Villafáfila (1506) Fernando se retiró a Aragón y Felipe fue proclamado rey de Castilla en las Cortes de Valladolid con el nombre de Felipe I, siendo el primer rey español de la casa de los Austrias.Ese mismo año murió Felipe I el Hermoso supuestamente envenenado, y entonces aumentaron los rumores sobre el estado de locura de Juana.Ante el evidente desequilibrio mental de la reina, Fernando volvió a ser regente de Castilla ante el llamamiento del Cardenal Cisneros, dada la creciente inestabilidad propiciada por la nobleza.La demencia de la reina seguía agravándose, entonces su padre decidió confinarla en Tordesillas en 1509, para evitar que se formase un partido nobiliario en torno de su hija, encierro que mantendría su hijo Carlos I más adelante.
Conflictos con su hijo Carlos I
En 1516 murió Fernando el Católico, y por su testamento, Juana se convirtió en reina nominal en Aragón, pero varias instituciones de la Corona aragonesa no la reconocían como tal en virtud de la complejidad institucional de los fueros; entretanto su hijo Carlos se benefició de la coyuntura de la incapacidad de Juana para proclamarse rey, aprovechándose de la legitimidad que tenía su madre como heredera de los Reyes Católicos en Castilla y en Aragón, de forma que se añadió él mismo los títulos reales que le correspondían a su madre.Así oficialmente, ambos, Juana y Carlos, correinaron en Castilla y Aragón, de hecho, ella nunca fue declarada incapaz por las Cortes Castellanas ni se le retiró el título de Reina.Mientras vivió, en los documentos oficiales debía figurar en primer lugar el nombre de la reina Juana. A la muerte de Fernando el Católico, ejerció la regencia de Aragón el arzobispo de Zaragoza, don Alonso de Aragón, hijo natural de Fernando el Católico y en Castilla el Cardenal Cisneros hasta la llegada de Carlos desde Flandes. Cuando este llegó a España mantuvo a su madre encerrada y ordenó que la obligasen a escuchar misa y confesarse empleando tortura si fuere necesario.
Confinamiento en Tordesillas
La Demencia de Doña Juana (1867), de Lorenzo Vallés. Museo del Prado (Madrid). Fuente Commons
La Demencia de Doña Juana (1867), de Lorenzo Vallés. Museo del Prado (Madrid). Fuente Commons

Desde que su padre la recluyera en 1509, la reina Juana permaneció en una casona-palacio-cárcel de Tordesillas hasta que murió en1555, después de 46 años de reclusión forzosa y siempre vestida de negro, con la única compañía de su última hija, Catalina ninguneadas y maltratadas física y psicológicamente por sus servidores.Todo ello demuestra, como señala Manuel Fernández Álvarez, que el confinamiento de doña Juana era cuestión de Estado, y así lo vieron tanto el Rey Católico como Carlos I. Si Juana no gobernaba era por su presunta incapacidad mental. Pero si se empezaba a rumorear que la reina estaba cuerda, los adversarios del nuevo rey afirmarían que era un usurpador. De ahí que la figura de doña Juana se convirtiera en una pieza clave para legitimar el movimiento de las Comunidades.
Movimiento comunero
El levantamiento comunero (1520) la reconoció como soberana en su lucha contra Carlos I. Sin embargo, la reina nunca tomó partido en esta guerra.Después del incendio de Medina del Campo, el gobierno del cardenal Adriano de Utrech se tambaleó. Muchas ciudades y villas se sumaron a la causa comunera, y los vecinos de Tordesillas asaltaron el palacio de la reina obligando al marqués de Denia a aceptar que una comisión de los asaltantes hablara con doña Juana.Días más tarde Juan de Padilla se entrevistó con ella, explicándole que la Junta de Ávila se proponía acabar con los abusos cometidos por los flamencos y proteger a la reina de Castilla.El entusiasmo comunero fue enorme, porque creían que la reina había aprobado su causa. A partir de ahí el objetivo de los comuneros sería, en primer lugar demostrar que doña Juana no estaba loca y que todo había sido un complot, iniciado en 1506, para apartarla del poder; y después, que la rein, avalara con su firma los acuerdos que se fueran tomando.Para ello, la Junta de Ávila se trasladó a Tordesillas, que se convertiría por algún tiempo en centro de actuación de los comuneros. Después de estos cambios, todos, incluso el cardenal, afirmaban que doña Juana «parece otra» porque se interesaba por las cosas, salía, conversaba, cuidaba de su personal y, por si fuera poco, pronunciaba unas atinadas y elocuentes palabras ante los procuradores de la Junta.Palabras que, una vez refrendadas, se comenzaron a difundir. La cuestión en este caso sería averiguar si esas afirmaciones las realizó la reina en la forma en que se recogieron por los notarios presentes, puesto que las expresiones —como señala J. Pérez— se parecen demasiado a las afirmaciones que formulaban los comuneros.Pero la Junta necesitaba algo más que palabras de la reina, necesitaba documentos, necesitaba la firma real para validar sus actuaciones. Una firma que podía suponer el final del reinado de Carlos, como recuerda a éste el cardenal Adriano: «si firmase su alteza, que sin duda alguna todo el Reino se perderá». Pero en esto los comuneros, como antes los partidarios del rey, tropezaron con la férrea negativa de doña Juana, a la que ni ruegos ni amenazas hicieron firmar papel alguno.
Derrota de los comuneros
A finales de 1520, el ejército imperial entró en Tordesillas, derrotando a los comuneros y restableciendo en su cargo al marqués de Denia. Juana volvió a ser una reina cautiva.La vida de doña Juana se deterioró progresivamente, como testimoniaron los pocos que consiguieron visitarla. Sobre todo cuando su hija menor, que procuró protegerla frente al despótico trato del marqués de Denia, tuvo que abandonarla para contraer matrimonio con el rey de Portugal.Desde ese momento los episodios depresivos se sucedieron cada vez con más intensidad. De su apatía apenas la sacaban las visitas de su hijo el emperador o de sus nietos.Falleció en Tordesillas (Valladolid) en 12 de abril de 1555, a los 75 años.external image 220px-La_Demencia_de_Do%F1a_Juana.JPG
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Fuentes
Juana I de Castilla. WikipediaJuana I de Castilla. Enciclopedia.us.esJuana la Loca, la cautiva de Tordesillas. Manuel Fernández Alvárez. Medieval-spain.com.Editor: FRB