Juan de Valdés
Juan de Valdés
Juan de Valdés
, humanista, erasmista y escritor. Nació en Cuenca en 1499 y murió en Nápoles en 1541 a los 42 años de edad. Fue uno de los grandes humanistas de comienzos del Renacimiento español y luchó por la exaltación de las culturas nacionales y de las lenguas vernáculas. Valdés contribuyó decisivamente a hacer del castellano uno de los idiomas más importantes de su tiempo.

Familia
Perteneció a una de las familias más importantes de Cuenca. Su padre, Fernando de Valdés, era regidor perpetuo de Cuenca. Según algunos estudiosos, Alfonso Valdés y él fueron hermanos gemelos. Alfonso también fue un humanista representante del pensamiento erasmista.
Formación
En su formación académica desempeñó un papel muy destacado el intelectual italiano Pedro Mártir de Anglería, quien le orientó por el sendero del Humanismo. Luego estuvo al servicio del marqués de Villena, donde entró en contacto con los erasmistas españoles. Y pasó, finalmente, a la Universidad de Alcalá de Henares, en la que estudió Teología, hebreo y lenguas clásicas (latín y griego).A principios de 1528 comenzó su correspondencia con Erasmo de Rotterdam, quien proponía reformar una Iglesia católica corrompida por el lujo y la vanidad de sus representantes (curas, frailes, monjas, obispos, cardenales, etc.).Por lo que toca a sus inquietudes religiosas, que fueron las que más ocuparon sus escritos, se encuentran a medio camino entre el catolicismo y la reforma luterana y llegaron a tener gran resonancia en Europa, de forma que incluso se atribuye a Valdés y en especial a sus discípulos, los llamados valdesianos, la entrada del protestantismo en Italia.
Exilio
Por su primer libro, Diálogo de doctrina cristiana (1529), se le denunció ante la Inquisición, por lo que decidió trasladarse a Italia.
Estancia en Italia
Estuvo en Roma, donde fue gentilhombre del papa Clemente VII (1531-1534), y en Nápoles, donde sirvió al virrey (1534). En ambos lugares actuó como agente político del emperador Carlos I, si bien debió de serlo por poco tiempo, puesto que fue víctima de la reacción antierasmista de la Inquisición española.En Nápoles trató a Garcilaso de la Vega, miembro de la Academia Pontaniana.
Escritor comprometido
En los años que siguieron hasta su muerte escribió copiosamente consideraciones piadosas, trabajos exegéticos, traducciones parciales de la Biblia y algunos diálogos destinados a aclarar conceptos y ampliar las conversaciones que tenía con los adeptos a sus doctrinas religiosas en la tertulia que mantuvo en su casa, un verdadero círculo de reformistas y religiosos alumbrados.
Diálogo de la lengua (1535-1536)external image dialogo-de-la-lengua-juan-de-valdes-sopena-1940-_MLA-O-47887850_4811.jpg
Su obra más importante fue el Diálogo de la lengua que la escribió Valdés para informar mejor en castellano a sus compañeros de tertulia; porque esta vez se sirvió de su lengua materna, en vez del latín, pues su intención era defender el valor del castellano como lengua útil para la expresión de cualquier tipo de conocimiento.Según Valdés, la lengua castellana era "tan noble, tan entera, tan gentil y tan abundante" como el latín. Defendía así el uso de las lenguas vernáculas (español, francés, italiano, etc.) frente al empleo tradicional del latín.Hasta entonces, todo aquel que quería escribir una obra que fuera respetada entre los intelectuales tenía que escribirla en latín; Valdés vino a decir que el castellano era tan válido para expresar cualquier asunto (por muy importante que fuese) como lo era la lengua de los antiguos romanos.El “Diálogo de la lengua” no es un libro de gramática, pues no ofrece reglas estrictamente gramaticales del castellano. Se limita a proporcionar a aquellos napolitanos amigos de Valdés unas serie de normas para que, cuando hablen en castellano, lo hiciesen con gracia, elegancia, buen gusto y naturalidad.Esta obra cumbre, compuesta hacia 1535, no llegó a imprimirse hasta el siglo XVIII, cuando Mayans Siscar la editó como apéndice en sus “Orígenes de la lengua española” (1737).
Sacre conversazioni
La sacre conversazioni era un tertulia donde Valdés comentaba las Epístolas de san Pablo y trataba problemas de actualidad religiosa, y expuso la doctrina del «beneficio de Cristo», que alcanzó gran difusión en Italia, donde fue recogida por Benedetto de Mantova, e influyó en España, especialmente en el beato Juan de Ávila y en fray Luis de Granada. Por esas tertulias pasaron muchos personajes del clero italiano del momento.Él mismo recogió sus exposiciones en Alfabeto cristiano (1546) y Ciento diez consideraciones divinas (1550), publicados en italiano. Su obra se completa con Diálogo de la lengua, Salterio traducido del hebreo, Comentario a los salmos, El Evangelio de san Mateo, traducido y aclarado y Trataditos.Todos esos trabajos manuscritos fueron conservados y transmitidos por la más famosa de sus discípulas, Giulia Gonzaga.

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FuentesJuan de Valdés: observaciones lingüísticas de un humanista renacentista. Jorge Majfud
Juan de Valdés. Biografías y vidas.
Juan de Valdés. J. R. Fernández de Cano. Mcnbiografías.com
Editor: FRB